Poblado Ibérico de San Antonio

El poblado ibérico de San Antonio de Calaceite tuvo dos fases de desarrollo: una, inicial, correspondiente a los siglos V y IV a.C, situada en la parte más elevada del cerro, y otra posterior, fechada en el siglo III a.C., que amplió el primer núcleo de ocupación construyendo nuevas alineaciones de viviendas dispuestas en terrazas adaptadas al terreno y rodeándolas de una muralla, torreones y otras estructuras defensivas. El momento de apogeo del poblado se sitúa en el siglo III a. C. El acceso principal al poblado se realizaba por el Norte donde existe, junto a la muralla y la base de un gran torreón, una pequeña alberca o balsa que recogía las aguas de lluvia en una depresión natural acondicionada para ese uso. Las viviendas, de planta rectangular, se ordenan a lo largo de un eje central y varias terrazas dispuestas en la zona Oeste del cerro, existiendo varias calles empedradas que dan acceso a las mismas. Los muros de las casas se apoyaban unos en otros y aprovechaban los desniveles naturales del terreno pudiendo alcanzar una altura de dos plantas. En el año 1903 se iniciaron las excavaciones arqueológicas de este yacimiento a cargo del conocido arqueólogo calaceitano Juan Cabré. Los trabajos serían continuados en las primeras décadas del siglo XX por P. Bosch Gimpera, del Institut d´Estudis Catalans.

Cronología
Se identifican dos fases de ocupación, que abarcan desde el siglo V a finales del siglo III a.C., coincidiendo probablemente su final con la llegada de los romanos a este territorio.

Se iniciaron las excavaciones en 1902 y en 1931 fue declarado Bien de Interés Cultural. El poblado está situado en el extremo meridional de la sierra de San Cristóbal.
El poblado se debió ocupar en el siglo V a.C. y su destrucción sobre el 200 a.C. Se distinguen dos núcleos y está rodeado por un foso y una gran muralla de sillares con un torreón de planta semicircular.

Poblado Ibérico “Tossal Redó”

Bajo el nombre de Tossal Redó se incluyen dos poblados muy cercanos. Uno, denominado tradicionalmente como “poblado pequeño de Tossal Redó”, pendiente de recuperación, mal conservado y, por ello, mal conocido, y el “poblado grande” que es el que recientemente se ha recuperado y puesto en valor. Este poblado grande de Tossal Redó se sitúa en una colina de poca elevación que tiene, sin embargo, un importante control sobre el territorio circundante. Su urbanismo responde al modelo de calle central, presentando un ensanchamiento hacia el fondo. A ambos lados de esta calle se disponen medio centenar de casas de planta cuadrangular con sus puertas de acceso hacia dicha calle. En torno al poblado se conservan restos de dos pequeños recintos amurallados: uno en el perímetro de la cima amesetada del cerro y otro que debía discurrir por la base de la ladera del mismo. La alineación de las paredes traseras de las viviendas jugaría así mismo el papel de muralla defensiva. Posiblemente existieron dos pequeños torreones de planta cuadrangular junto a sus dos accesos principales. El poblado de Tossal Redó fue totalmente excavado en las primeras décadas del siglo XX. Tras unas primeras intervenciones dirigidas por Juan Cabré y por el padre Furgús, el yacimiento sería excavado por P. Bosch Gimpera y Josep Colominas en los años 1914 y 1917.

Cronología
El poblado se ha fijado cronológicamente entre los siglos VII y VI a.C.

Poblado Iberíco “Els Castellans”

El poblado, de unos 70 x 30 m. de ejes mayores, fue excavado en su práctica totalidad por P. Bosch Gimpera entre 1910-12 y se sitúa en el sector NO de una pequeña elevación de terreno constituida por tres cimas amesetadas en dirección SE-NO en las que se conservan distintos restos de época ibérica. Las excavaciones pusieron al descubierto un interesante asentamiento con disposición urbanística de calle central con casas de planta rectangular adosadas a sus lados. En el norte, esta calle central acaba en unas escaleras que permiten el acceso a un gran bastión que protege por ese lado el asentamiento. El bastión, de forma curvilínea, presenta en algunas zonas una potencia de hasta 9,5 metros y es macizo, salvo por un espacio cuadrangular en el centro y dos espacios absidiales abiertos hacia el interior. Por delante de este potente bastión, se identifican dos antemuros alternados con dos fosos poco profundos. El acceso original se practicaría desde la zona suroeste, donde habría una rampa de acceso y una escalera con varios muros escalonados. En el lado contrario se encuentra una poterna rupestre, excavada en la roca, que se cubriría con una trampilla de madera.

Cronología
La ocupación del cerro en el que se asienta el Castellans puede situarse entre la segunda mitad del siglo VI y la segunda mitad del siglo II a.C.

Otros asentamientos ibéricos son les Umbries y les Ferreres. En el se hicieron importantes hallazgos arqueológicos, el más importante un caballo de bronce llamado Thymiatèrion actualmente en el Museo Arqueológico Nacional.

Actualmente están dentro de la Ruta de los Iberos que trabaja el Gobierno de Aragón.

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